viernes

Si no estoy a tu lado me muero! Sollozo Charla cuando noto que Blue tomaba sus cosas para marcharse.
¿Te vas? Entonces yo tambien me voy.- Charla tomo su revolver, lo apunto a su cabeza, se hoyo un ruido crudo pero luego colmo el silencio.
  Blue, dio la vuelta y como la persona mas egoísta del mundo siguió su camino. Nada le importo jamas, siquiera su vida. Menos la vida ajena.
  Charla, tan idiota fue que cayo en su trampa mortal.
  Blue fue tan agilidosa para dejar caer a la delicada Charla en sus garras.

Ho Kill me!

Kill me Now.
  Sali espantado de la habitacion, Lee habia estado muy extraño esa noche. Oia sus gritos, lo que mas me dolia era escucharlo gritar. En un momento todo se silencio. Creí que habia terminado y entre. Me arrepiento de mis acciones, mi dulce compañero yacia en la cama, ensagrentado. Las lagrimas le brotaban, pero no le salia ni un gemido.
  Nuestra relacion surgio en el 2006, cuando eramos unos insignificantes estudiantes de "Principal 4" una de las escuelas mas sucias de toda la ciudad. Nos enamoramos en el momento que nos vimos, su sonrisa y su cara inocente me penetraron desde el primer momento. Ademas, creo que un chico malo como yo necesitaba a alguien como el. Tan comprensivo.
  Ninguno de los dos siguio los estudios, yo trabajo en una galería y Lee esta en una banda. No nos vemos muy seguido, pero hablamos todos los dias, hablamos horas y horas. Cuando escucho su voz, siento como si toda la maldad que hay dentro mio se esfumeciera.
  Seguia llorando. No comprendia nada. ¿Por que lo hacia? ¿Seria mi culpa?.

-Lee...como estas?- me puse nervioso al verle denuevo la cara.
No respondía. Reitere mi pregunta esta vez mas preocupado.
-Near? Ven aqui, necesito tu cariño.- Me alivie.
  Esa noche, hicimos el amor como nunca antes. No quiero dar detalles.Cuando tenemos relaciones, me transporto a otro mundo, me embriago de placer. Es...inexplicable.
  La mañana siguiente, me despierto primero. Ver a Lee tan tranquilo era un privilegio que tenian unos pocos unicamente. Se desperto burscamente. Me miró y me sonrió. Unos golpeteos a la puerta interrumpieron nuestras miradas pícaras.
-Abre maldita zorra!- Oliver, tenia que ser. Ese insufrible.
-Estoy desnudo, no quiero traumarte!- Grito Lee, que tanto lo queria.
-Ja! no hay nada que no haya visto.- ¿¡PERDON¡?
-Estoy con Near.-
Los comentarios de Oliver se acabaron por un momento.
-Lee, sali un minuto, despues, hace lo que quieras.- La voz de Oliver se oia sin vida.

Lee salio. Yo, inspeccione un poco su habitacion...

___________________________________
Continuara :3

martes

¡No puedo estar enamorado! No de nuevo.
Pero mirala que tierna y sensible es Miara , tan llena de felicidad, de vida. No como yo, un insignificante insecto sin vida ni esperanza. 
Te acercaste a mi, riendo. Me puse nervioso. -¿Tenes un lápiz?- me dijiste con esa sonrisa inmortal que tan bien te quedaba, enredándote los dedos en tus rubios mechones. -Un la, la, Lápiz? Hum, si tengo toma- dije con tensión y ganas de gritar.
¡ Aléjate! ¡Corre lejos! ¡No necesitas siquiera respirar mi aire! ¿De que sirve? Ya te adoro. Esas dulces 3 palabras me hicieron volver a la niñez , cuando creía que por esas tres palabras me amabas, y que te pasaba lo mismo que a mi. 
Por eso no quería enamorarme. El amor te vuelve un completo idiota, te hace ilusionar para después conectarte a la realidad y darte cuenta de que la vida es una mierda, que hay mas gente mala que buena. ¿Gente mala? Te vengo a hablar de gente mala? ¿Acaso, quien fue el que abuso de la niña alzada? Bueno, ese fui yo. Pero tenia un descontrol hormonal. 

Los días pasaban, vos seguías ahi con tus amigas, riendo y riendo como si no hubiera problemas en tu vida, no podía soportar seguir viéndote y no hacerte nada. Quería hablarte, besarte incluso , si me dejaras, tocarte.
Todos mis deseos los escribí en mi libro. 
El libro que me pertenecía desde que había nacido prácticamente, cada sentimiento, cada deseo, todo estaba alli escrito. Nadie lo leerá, porque nunca voy a perderlo de vista. 

-¡Toma tu lápiz! Nunca te lo devolví- escuche tu voz, alce la cabeza y escondí mi libro. 
-Gracias, pero, podes quedártelo, no lo necesito.
-¿Que escribías ahi?- ¿Como se atreve a preguntar eso?
-Nada, cosas mias.- fui cortante.
-Algun dia, me las lees.- ¿Acaso huele a "Alzada" ?
-Cuando quiera señorita.- Reí, ambos reímos. 

Tus amigas se rieron de lo que acababas de hacer. Vos, no sacabas la sonrisa tonta. Como si realmente sintieras algo por mi.
Llegaron a recogerme, apenas llegue a casa, me encerré en mi cuarto. Comencé a escribir y escribir en mi libro, nunca había escrito tanto pero esas sensaciones que estoy teniendo son irreales, no puedo seguir.Esa noche no cené, por mas que mi madre halla insistido hasta el cansancio, no quería comer. Ni hablar , ni seguir viviendo.

La mañana siguiente, en el colegio, estabas esperandome al lado de mi banco correspondiente.
-Hola! Robert ¿No?- ¿Sabe mi nombre?
-Sí, ¿que se te ofrece?- Dije con este tono que siempre tengo como que estoy sufriendo.
-Quiero estar a tu lado.-Que niña tan simpatica.
-Sentate conmigo.- dije.
-Quiero estar todo el tiempo a tu lado, siento que , fuimos hechos el uno para el otro.-Me asuste.






domingo

Like Roses in the hell

Podia sentir su respiracion, sus ojos penetraban en mi y yo cada ves me ponia mas nerviosa.
  Nuestro amor frio nos habia dejado en esta situacion y no habia manera de volver atras. Tomé la vieja navaja de mi padre y comenze a rosarla por su cara, sin hacerle el daño que queria hacerle. Todo mi odio esta sobre mi cuerpo.Queria matarla.
  Lo peor es que la amo. Con todo mi corazon , Audrey, Por que me haces esto? Acaso no te sirvió el daño que me hice por vos? Mis manos ensangrentadas pueden demostrartelo.
  -Sky, ¿Me amas?- exclamó osada.
Quise asesinarla en el mismo momento que me lo dijo. Ahora me di cuenta de que todo mi masoquismo habia sido en vano, a ella no le interesaba nada. ¡Cinco años! aun asi, todavia la amaba. Mi dulce Audrey, sos lo mas hermoso en este misero mundo, Satán te creo a la perfeccion. Tu contextura delgada y tu cabello largo y sedoso me himnotizaba. 

Pero, cometiste errores hermosa, errores que no te puedo perdonar.

Mi cuchillo, tu espalda y mi dolor fueron los testigos de mi crimen sin retorno.
Oi tus gritos desesperados , hasta caer en el silencio, cuando comprobe que no formabas mas parte de este mundo, limpie mi arma y me fui.