Pero mirala que tierna y sensible es Miara , tan llena de felicidad, de vida. No como yo, un insignificante insecto sin vida ni esperanza.
Te acercaste a mi, riendo. Me puse nervioso. -¿Tenes un lápiz?- me dijiste con esa sonrisa inmortal que tan bien te quedaba, enredándote los dedos en tus rubios mechones. -Un la, la, Lápiz? Hum, si tengo toma- dije con tensión y ganas de gritar.
¡ Aléjate! ¡Corre lejos! ¡No necesitas siquiera respirar mi aire! ¿De que sirve? Ya te adoro. Esas dulces 3 palabras me hicieron volver a la niñez , cuando creía que por esas tres palabras me amabas, y que te pasaba lo mismo que a mi.
Por eso no quería enamorarme. El amor te vuelve un completo idiota, te hace ilusionar para después conectarte a la realidad y darte cuenta de que la vida es una mierda, que hay mas gente mala que buena. ¿Gente mala? Te vengo a hablar de gente mala? ¿Acaso, quien fue el que abuso de la niña alzada? Bueno, ese fui yo. Pero tenia un descontrol hormonal.
Los días pasaban, vos seguías ahi con tus amigas, riendo y riendo como si no hubiera problemas en tu vida, no podía soportar seguir viéndote y no hacerte nada. Quería hablarte, besarte incluso , si me dejaras, tocarte.
Todos mis deseos los escribí en mi libro.
El libro que me pertenecía desde que había nacido prácticamente, cada sentimiento, cada deseo, todo estaba alli escrito. Nadie lo leerá, porque nunca voy a perderlo de vista.
-¡Toma tu lápiz! Nunca te lo devolví- escuche tu voz, alce la cabeza y escondí mi libro.
-Gracias, pero, podes quedártelo, no lo necesito.
-¿Que escribías ahi?- ¿Como se atreve a preguntar eso?
-Nada, cosas mias.- fui cortante.
-Algun dia, me las lees.- ¿Acaso huele a "Alzada" ?
-Cuando quiera señorita.- Reí, ambos reímos.
Tus amigas se rieron de lo que acababas de hacer. Vos, no sacabas la sonrisa tonta. Como si realmente sintieras algo por mi.
Llegaron a recogerme, apenas llegue a casa, me encerré en mi cuarto. Comencé a escribir y escribir en mi libro, nunca había escrito tanto pero esas sensaciones que estoy teniendo son irreales, no puedo seguir.Esa noche no cené, por mas que mi madre halla insistido hasta el cansancio, no quería comer. Ni hablar , ni seguir viviendo.
La mañana siguiente, en el colegio, estabas esperandome al lado de mi banco correspondiente.
-Hola! Robert ¿No?- ¿Sabe mi nombre?
-Sí, ¿que se te ofrece?- Dije con este tono que siempre tengo como que estoy sufriendo.
-Quiero estar a tu lado.-Que niña tan simpatica.
-Sentate conmigo.- dije.
-Quiero estar todo el tiempo a tu lado, siento que , fuimos hechos el uno para el otro.-Me asuste.
Llegaron a recogerme, apenas llegue a casa, me encerré en mi cuarto. Comencé a escribir y escribir en mi libro, nunca había escrito tanto pero esas sensaciones que estoy teniendo son irreales, no puedo seguir.Esa noche no cené, por mas que mi madre halla insistido hasta el cansancio, no quería comer. Ni hablar , ni seguir viviendo.
La mañana siguiente, en el colegio, estabas esperandome al lado de mi banco correspondiente.
-Hola! Robert ¿No?- ¿Sabe mi nombre?
-Sí, ¿que se te ofrece?- Dije con este tono que siempre tengo como que estoy sufriendo.
-Quiero estar a tu lado.-Que niña tan simpatica.
-Sentate conmigo.- dije.
-Quiero estar todo el tiempo a tu lado, siento que , fuimos hechos el uno para el otro.-Me asuste.
No hay comentarios:
Publicar un comentario